martes, 5 de mayo de 2009

...Métodos oníricos...

"Los sueños nos protegen contra la monotonía y la vulgaridad de la existencia. En ellos descansa y se recrea nuestra encadenada fantasía, mezclando sin orden ni concierto todas las imágenes de la vida e interrumpiendo con su alegre juego infantil la continua seriedad del hombre adulto. Sin nuestros sueños, envejeceríamos antes. Habremos pues de ver en ellos, ya que no un don directo de los cielos, una encantadora facultad y una amable compañía en nuestra peregrinación hacia el sepulcro."




Freud introduce un capítulo en La Interpretación de los sueños que titula "Ël método de la interpretación onírica". Allí formula la hipótesis de que "los sueños son interpretables", lo cual implica afirmar que poseen un sentido y que constituyen un acto anímico, "cuyo desarrollo se exterioriza en el aparato anímico por medio de determinados signos".

Allí analiza los "métodos" populares de interpretación de los sueños (profano y descifrador), rechazándolos por haber conseguido instrumentar uno más apropiado por su rigurosidad y su legitimidad científica. La asociación libre alcanzará un nuevo destino al ser aplicado como un momento metodológico importante en la interpretación de los sueños.

De este modo, Freud analizará los sueños desmenuzando los elementos de su contenido, es decir fragmentariamente, para poder ir encontrando en cada uno de ellos, las ideas latentes que pudieron emerger en el sueño en forma disfrazada gracias a la elaboración onírica y sin cuyo análisis hubiese sido imposible su desciframiento por medio de la conciencia.

Con la técnica de la interpretación de los sueños así planteada, Freud se separa definitivamente de la interpretación popular simbólica, y simpatiza con otro de los métodos populares: la "interpretación por clave", que en tanto apunta al "detalle", le permite ir descifrando el "conglomerado de productos psíquicos", que el sueño representa.

Freud instrumenta el análisis de interpretación en sus propios sueños, reconociendo su peculiaridad y las dificultades que puede presentar en relación al estado del sujeto que sueña y su problemática psíquica. Finalmente, la reconstrucción del sueño a través de razonamientos que lo enlazan con sus aspectos inconcientes, le permite afirmar "una vez llevada a cabo la interpretación completa de un sueño, se nos revela éste como una realización de deseos". Sin embargo, constata en cada análisis que ninguna interpretación es definitivamente completa y que siempre se puede volver a retomar por algunos de los hilos que han quedado sueltos.



Las teorías oníricas se pueden clasificar conforme a la hipótesis que sobre la magnitud y la naturaleza de la actividad psíquica en el sueño nos sirva de base:

1. Aquellas teorías que, como la de Delboeuf, hacen perdurar en el sueño la total actividad psíquica de la vigilia. Según éstas, el alma no duerme: su aparato permanece intacto, pero se encuentra sometida a las condiciones del estado de reposo, distintas a las correspondientes a la vigilia; tiene que producir, aun funcionando normalmente, rendimientos distintos.
2. Aquellas teorías que, por el contrario, aceptan en el sueño un descenso de la actividad psíquica y una debilitación de la coherencia.
El reposo se extiende al alma y no se limita a aislarla por completo del mundo exterior, sino que penetra en su mecanismo, haciéndolo temporalmente inutilizable.
3. En un tercer grupo se pueden reunir aquellas teorías que adscriben al alma soñadora la facultad de realizar determinadas funciones psíquicas que la vigilia no puede llevar a cabo o sólo de manera incompleta.

Freud afirma que los sueños son susceptibles de interpretación, y señala que "interpretar un sueño" quiere decir su "sentido", o sea, sustituirlo por algo que pueda incluirse en la concatenación de nuestros actos psíquicos como un factor de importancia y valor equivalentes a los demás que la integran.

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